martes 22 de septiembre de 2009
Tomá mate!
domingo 9 de agosto de 2009
Hacen así, así las planchadoras...
Bueno, tené cuidado, porque si venís planchando a las apuradas, porque planchar es un embole, podés olvidarte que esas no se planchan.
Ah, y no sólo cagás la remera: también se te mancha la plancha.
Ahora, a tratar de limpiar la plancha...
jueves 8 de enero de 2009
Mala suerte
La cosa es que si vos te pasaste todo el día fumándote a tus compañeros de oficina, que más de uno es un boludo a cuerda que no se puede ni oler, y les pusiste sonrisitas en las reuniones, o te callaste la boca cuando dijeron boludeces, o hiciste chistes tontos en la máquina de café, o lo que sea, cuando te toca la hora de irte, te querés ir.
A mí me pasa, pero yo digo que capaz que son las matemáticas, que cada dos por tres me estoy yendo a mi casa, lo más campante, con mi emepetrés trucho, con las bolas al plato, con ganas de llegar a casa a tomar unas birras o lo que sea, y subo al tren, y ¡zas! me encuentro con un compañero de trabajo!
Loco, todo bien, pero yo quería viajar solo, con mi musiquita! El chabón, encima, no es de esos que te hace un gestito de idea y sigue en la suya, no es el típico chabón que quiere hacerse el amigo, o que no quiere llegar a la casa porque no la banca a la jermu, no sé. Se te para al lado, ¿qué vas a hacer? No le voy a decir que se curta, o me voy a ir, pero la verdad, yo quería viajar solo!!
Ya sé que en el tren que yo tomo viaja mucha gente, pero loco, al menos hacete el boludo, si tampoco te cuesta tanto!!
miércoles 31 de diciembre de 2008
¿Qué onda?
martes 30 de diciembre de 2008
Mi vida
miércoles 10 de diciembre de 2008
Un día de mierda
Pero hay días aún peores, y son esos que la juegan de copados, de tranquilitos, sin problemas, y de golpe se convierten en pessuti, casi sin aviso previo.
Una vez al mes tenemos la presentación general de resultados y cosas por el estilo con el capo de la empresa. En general yo no voy, porque ahí van los grossos, pero alguna vez me tocó ir porque mi jefe tenía que explicar alguna cosa que, obviamente, no entendía. En general se trata de informes o gráficos que yo o alguna otra gente prepara, y que él no tiene ni mierda de idea de qué carajos significa. Normalmente pregunta antes de la presentación, y después va, repite, y se lleva los laureles.
Sin embargo, ha pasado algunas veces que no logra entender el asunto, parece, y entonces hace que alguien vaya con él a la presentación, y después ahí mandá esa onda “mirá qué bien entrenada que la tengo a mi gente, te traje este pichi, jeje, pobrecito, se moría de ganas de estar entre los grossos..!”. Pero bueno, me fui de tema, el asunto es que tengo que ir a la reunión.
Hasta acá todo bien, porque no es la primera vez que lo hago: yo voy, explico los gráficos, o los números, y él chamuya sobre lo bárbara que es su gestión. Hasta acá todo bien.
Todo bien, salvo que la presentación es a las 8.30, y a las 7.50, mientras yo miro el paisaje desde la puerta que me aprieta contra el gentío que viaja en el Sarmiento, me llama mi jefe. Dice mi jefe que está mal del estómago, que se pasó la noche en el ñoba, y que yo vaya y haga la presenta. En criollo, me cagó.
Llego a la reunión, comento que mi jefe no viene hoy porque no se siente bien, y listo. Y empieza a reunión. y al rato empiezo yo.
No, no, no a presentar: a tener retorcijones. Primero suaves, después más fuertes. Después se fueron.
Después volvieron, más como puntadas. De golpe parece que el mundo se va a venir abajo. Quiero salir, pero me da vergüenza, y creo que me puedo aguantar. Y puedo. Y después ya no puedo, y estoy por salir. Y el grosso me mira, con cara de “ahora vos, dale nomás”. Me cago...
Cuestión que me levanto, conecto la laptop, y empiezo a presentar. No sé qué cara tendría, yo sólo pensaba en apretar como nunca, era cuestión de minutos: terminaba la presenta y me iba al ñoba. Pero los minutos son eternos en estos momentos.
Trato de apurar la cosa, de tirar los números medio así, pero igual lleva tiempo. Vengo a full, cortando clavos, para llegar al final. Y de golpe, el capo de Finanzas interrumpe para preguntar. Hace la pregunta, y espera respuesta. Yo lo miro, con no sé qué cara, y después de un segundo de silencio, le mando: “Perdón, tengo que salir un momento”.
[censurado]
Cuando volví, obviamente tuve que explicar, brevemente.
Y escuchar las risas de toda la mesa de directores...
miércoles 3 de diciembre de 2008
Me cachis..!
Lindo día hoy, ¿no? Después de tanta lluvia, y el fresco (y el maldito calor de antes), volvió el calorcito con onda. Buenísimo.
La reunión mañanera se suspendió, así que puede hacer un par de cosas más. Buenísimo.
Como estaba tan lindo el día,me pareció que daba para hacer plaza un rato. A mi me gusta echarme un rato en la plaza, al sol. Los días así son lindos, porque las chicas andan ligeras de ropas, se puede salir sin el saco, la vieja está en la cueva y los pajaritos cantan.
Así que me pedí comida, comí en la oficina, me cargué la batería del ipod trucho, y me fui a la plaza.
Los días así son lindos, porque las chicas andan ligeras de ropas, se puede salir sin el saco, la vieja está en la cueva y los pajaritos cantan, y capaz que te ponés en un banco, y cerrás los ojos, y escuchás la música, y medio que te empezás a quedar dormido, y de golpe te despertás, porque algo solido, que en seguida resulta ser líquido, te golpea el pecho, a la altura del corazón, y deja en tu camisa y en tu corbata una hermosa marca imposible de disimular, que dice a los gritos "te cagó una paloma!".
Me cago en la naturaleza, la plaza, las palomas, el calorcito, las chicas en bolas y la mar en coche, carajo!!

